La obediencia al Eterno

“y Moshé (Moisés) lo degolló y roció la sangre sobre el altar, alrededor.  Enseguida cortó el carnero en pedazos, y quemó la cabeza, los pedazos y el sebo.  Lavó las entrañas y las piernas con agua e hizo quemar todo el carnero sobre el altar; era ofrenda encendida de olor agradable a YHVH, tal como le había sido ordenado a Moshé.”

    Vaikrá (Levítico) 8:19-21, Versión Escrituras Unidad

Leer Vaikrá (Levítico) 8:1-21

¿Cuál fue la grandeza de Moshé (Moisés)?

La mayoría de las cosas que El Eterno estableció en el culto terrenal no son presentadas con explicaciones.  Talvez Moshé no entendió todos los por qué de todos los detalles pero obedeció.  En muchas ocasiones quizás se preguntó  ¿por qué hay que hacer esto y lo otro?  Por supuesto, en cada detalle se esconden secretos espirituales y celestiales que manifiestan la magnitud de La Sabiduría Divina; y El Eterno nos presenta un servicio lleno de retos para escudriñar en Las Escrituras lo que hay detrás y así poder conocer las profundidades del Eterno mismo en lo permitido por Él.

En La Escritura encontramos cuatro niveles de interpretación, pero no creo que Moshé conociera todos los misterios, ni que le fuera revelado todo.  De esta manera, SU OBEDIENCIA se engrandece porque en ocasiones tuvo que obedecer sin entender el por qué de las cosas.  Normalmente un niño que recibe una orden de su padre tiene la tentación de decir ¿por qué?  Con otras palabras, sólo estaría dispuesto a obedecer si entendiera la razón para hacer lo que el padre le mandó hacer.  No así con Moshé, a pesar de que en ocasiones no entendía el porqué de las cosas, él obedecía.  LA RAZÓN DE SU OBEDIENCIA NO ESTABA BASADA EN SU COMPRENSIÓN SINO EN SU CONFIANZA Y FIDELIDAD.  ÉL OBEDECIÓ SIMPLEMENTE PORQUE EL ETERNO LO HABÍA MANDADO, Y PUNTO.  Y esa fue su grandeza.

Querido Creyente en Yeshua, seamos obedientes a lo que El Eterno manda, aunque no lo entendamos.  Esto nos elevará a los ojos del Eterno y agradará a Yeshua El Mesías, el cual fue obediente en todo hasta la muerte.  Leemos en la Epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses 2:8, Versión Hebraica del Código Real:  “y estando EN ESA CONDICIÓN DE HOMBRE, se humilló más todavía, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte por colgamiento en un árbol.”  Fue colocado en un madero.

Los Mandamientos ordenados por Elohim (El Juez Supremo), que aunque no se entienden se deben hacer, en hebreo se llaman en plural Jukim, y en singular Juk.  Que El Eterno nos ayude a ser obedientes de corazón aunque no entendamos ahora la razón del Mandamiento.  Recuerda que Las Escrituras están escritas en varios niveles de interpretación.  Mencionaré 4 niveles de interpretación, los cuales son:

“Pardes” significa Paraíso.  P=Peshat     R=Remez     D=Drash     S=Sod

Nivel Peshat  = En el sentido gramatical primario y más simple de todos, su aspecto literal.

Nivel Remez = Sugerencia o deducción.  Una alusión a otros eventos que tienen lugar y que son señalados de forma codificada, por ejemplo, cuando el texto tiene una letra mayor que el resto, cuando hay una forma alargada de una letra o, simplemente, cuando el valor numérico de una palabra es encontrado en otra, comparten entonces una misma raíz o significado y así sucesivamente.

Nivel Drash  = Es decir, “investigación” o “búsqueda profunda”, una referencia a la presencia de un texto que no debe ser tomado en sentido estrictamente literal, sino en forma homilética, al estilo del Talmud (*), o de los Midrashim (**).  El análisis lógico exigido por este nivel de interpretación, sugiere que el autor, luego de estudiar bien el caso, nos presenta una verdad escondida más allá del significado simple del texto y que no podemos captar a menos que hagamos una profunda investigación textual.

Nivel Sod  =    “Escondido, oculto” del texto, que nos da un estilo místico o apocalíptico, para hacerlo menos accesible a los de afuera.  REVELADO POR EL ETERNO A SUS PROFETAS.  Ejemplo:  En Hilel (Lucas) y Mattityahu (Mateo), están escritos en el Segundo y Tercer Nivel, respectivamente del sistema “pardes” y por lo tanto, deberán ser entendidos siguiendo las reglas establecidas por los jueces (elohim) de Israel, para este tipo de literatura, esto es, el estilo Midráshico.

*Talmud:  Arameo para “enseñanza” y por extensión es una referencia al cuerpo legal de enseñanza que basada en la Mishnáh (repetición por escrito de la codificación legal de la Ley Judía);  discute, clarifica y propone prácticamente todas las posibilidades de interpretación de la Ley Judía.

**Midrashim:  Hebreo plural de Midrash, se refiere a la búsqueda de un significado de un texto de La Escritura que partiendo de su sentido histórico-gramatical, se remonta más profundamente y encuentra ciertas alusiones y principios escondidos dentro del sentido gramatical primario que tienen la capacidad de establecer un nuevo significado para el texto.

Y EN EL MILENIO EN IERUSHALAIM (JERUSALÉN), NUESTRO RABI, KOHEN HAGADOL (EL SUMO SACERDOTE) SEGÚN LA ORDEN DE MALKI-TZEDEK, REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES, YESHUA EL MESÍAS DE ISRAEL, CREO QUE NOS ENSEÑARÁ LAS ESCRITURAS EN SUS CUATRO NIVELES DE INTERPRETACIÓN, ya estando nosotros con cuerpo glorificado y sin El Yetzer Hará (La Mala Inclinación).