Huid de la ira de Elohim (El Juez Supremo) y Boré (Creador) del Universo

Y el pueblo pasó recogiendo codornices todo ese día y toda esa noche y todo el día siguiente.  El que menos recogió apiló diez jomér; y las tendieron a secar, alrededor del campamento.  Y la carne aún estaba entre los dientes de ellos, antes que masticaran, cuando se encendió la ira de YHVH contra el pueblo, y YHVH los azotó con una plaga muy grande.

Bamidbar (Números) 11:32-33, Versión Escrituras Unidad

Leer Bamidbar (Números) 11:1-34

¿Por qué la ira del Eterno se encendió contra el pueblo?

Toda la gente pagana (recordemos que salieron de Mitzraim/Egipto, 70 naciones paganas con los hijos de Israel), tenía un deseo insaciable de carne, pescado, frutas y verduras, contaminando con ello también a muchos del Pueblo de Israel.  Y por esa razón, DESPRECIARON “EL MANÁ*” QUE EL ETERNO ESTABA DANDO BONDADOSAMENTE TODOS LOS DÍAS.  Esta actitud contaminó a los hijos de Israel (leer Bamidbar/Números 11:4).  El Eterno, mostró su poder y molestia por su inconformidad, enviando codornices para que tuvieran carne durante un mes entero.

El Maná:  “Y el maná era semejante a la semilla de cilantro y su color era como el del bedelio.  El pueblo salía a recoger maná y lo molían en molinos, o lo machacaban en morteros, y luego lo cocían en sartenes y hacían de él tortas; su sabor era como el de aceite nuevo.  Y de noche, cuando bajaba el rocío sobre el campamento, el maná descendía sobre él.”     Bamidbar (Números) 11:7-9, Versión Escrituras Unidad

PERO LA IRA DEL ETERNO SE ENCENDIÓ CONTRA EL PUEBLO Y MUCHOS MURIERON POR ELLO.  La razón fue porque habían rechazado al Eterno con su actitud (Bamidbar/Números 11:10).  Todo el trato que El Eterno dio a su pueblo en el desierto ERA CON EL FIN DE MOLDEAR SU CARÁCTER Y CREAR UN PUEBLO SANTO SEMEJANTE AL MESÍAS QUE VENDRÍA.  Parte de este trato era la comida.  El maná fue dado para afinar su carácter.  El Eterno quería enseñarles a estar agradecidos por ese tremendo milagro que les daba de comer todos los días.  EL QUE DA GRACIAS ANTES Y DESPUÉS DE COMER PROTEGE SU ALMA DE LA MALA ACTITUD DE NO SER AGRADECIDOS HACIA EL ETERNO.  Yeshua nos enseña, escrito en Mattityahu (Mateo) 15:36, Versión Hebraica del Código Real, así:  “tomó los siete panes y los peces y confesó la brajá (la bendición), diciendo:  “Baruj atá HaShem, Eloheinu melej ha’olam, hamotzi lejem minhaaretz (Bendito tú, HaShem, Dios nuestro, Rey del Mundo, que sacas el pan de la tierra”, e hizo el beziat haléjem (el partir el pan con las manos), e iba dando a los talmidim (discípulos) y los talmidim al pueblo.” En Debarim (Deuteronomio) 8:10, Versión Escrituras Unidad, leemos:  “comerás y te saciarás, Y BENDECIRÁS a YHVH tu Elohim (El Juez Supremo), por haberte dado esa buena eretz.”

El Eterno podía haberles dado carne, pescado, frutas y verduras todos los días en el desierto, pero no lo hizo, CON EL FIN DE PREPARAR SU CARÁCTER OBEDIENTE A ÉL, PARA LA CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA.

  • El que no sabe vencer sobre sus malos deseos, no puede conquistar las promesas mayores.
  • El que no sabe dominar sus instintos biológicos, no puede ser parte de un Ejército Santo.
  • El que sabe dominar su mente, es más fuerte que uno que conquista una ciudad.

Todo esto quería enseñar El Eterno a su pueblo en el desierto, y por eso les hizo pasar lo que pasaron.  PERO EN LUGAR DE CONFIAR EN SU JESED (BONDAD) Y CREER EN SUS PROMESAS, se dejaron dominar por la gente que los rodeaba y por su Yetzer Hará (La Mala Inclinación) Y ASÍ RECHAZARON EL TRATO DIVINO EN SUS VIDAS.  ESAS PERSONAS NUNCA LLEGARON A LA META.

Querido creyente en Yeshua El Mesías, El Eterno es El Señor de las circunstancias de tu vida.  Si Él permite que pases por dificultades, y pruebas que traen angustia, lo hace con el propósito de purificarte de tu Yetzer Hará (La Mala Inclinación), o sea, el poder del pecado que domina la naturaleza humana y que actúa constantemente como una personalidad virtual escondida en el corazón del hombre y lo empuja al pecado y la violación de La Torah.  Cuídate de no dejar lugar a los deseos impuros.  DEJA QUE ÉL TE PURIFIQUE DE TODO ESO.  SÉ AGRADECIDO POR LO POCO O MUCHO QUE TIENES, Y EL ETERNO TE CONFIARÁ MUCHO MÁS.

Recuerda que Dios es amor, pero también es fuego consumidor.   1 Yohanán (Juan) 4:8.  Debarim (Deuteronomio) 4:24.

Huid de la ira de Dios, porque “¡Terrible cosa es caer en manos del Dios Viviente!”  Carta a los Judíos (Hebreos) 10:31, Versión Hebraica del Código Real.