¡El deseo de Adonai Tzebaot (El Señor de Los Ejércitos), es que seamos bendecidos en todo, así como prospera nuestra alma!

Quien te guió a lo largo del grande y terrible desierto, lugar de serpientes ardientes y de escorpiones, lugar seco, donde no había agua, de donde Él les hizo brotar agua de la roca del pedernal; quien les dio de comer “Man” en el desierto, comida que tus padres no conocían, HUMILLÁNDOTE Y PONIÉNDOTE A PRUEBA, para finalmente hacerte bien. No sea que digas en tu corazón: Mi propia fuerza y el vigor de mi brazo me ha traído esta prosperidad. Recordarás siempre a YHVH tu Elohim (El Juez Supremo), porque Él es quien te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

 Debarim (Deuteronomio) 8:15-18, Versión Escrituras Unidad

Leer Debarim (Deuteronomio) 8:12 y 9:3

¿Cuál es la respuesta de por qué El Eterno desea humillarnos?

El Eterno desea bendecir a sus hijos con muchas riquezas materiales, PERO POR CAUSA DE LA TENDENCIA PECAMINOSA A LA MALA INCLINACIÓN (EL YETZER HARA), DEL HOMBRE, CONOCIDA COMO EL VIEJO HOMBRE, es muy fácil que se olviden del Eterno cuando sus riquezas se multipliquen. Moshé (Moisés), advierte sobre este peligro diciendo que tengan mucho cuidado de no olvidar al Eterno en el momento de tener muchas riquezas materiales, o sea en la prosperidad.  En la Primera Epístola del Apóstol Pablo a Timoteo 6:10, Versión Hebraica del Código Real, leemos:  “Porque raíz de todos los males es el amor a la plata, la cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

Uno de los remedios contra la tendencia pecaminosa del hombre, es acordarse del Eterno haciendo caso a lo que La Torah dice al respecto. El que pone esta palabra de La Torah en su corazón se cuida para no olvidar al Eterno a la hora de obtener riquezas, reconociendo que ES ÉL QUIEN NOS DA LA CAPACIDAD PARA HACER RIQUEZAS Y DEBEMOS ALABARLE.   En Debarim (Deuteronomio) 8:18, Versión Escrituras Unidad, leemos:  “Recordarás siempre a YHVH tu Elohim, PORQUE ÉL ES QUIEN TE DA EL PODER PARA HACER LAS RIQUEZAS, a fin de confirmar Su Pacto que juró a tus padres, como en este día.”

Debemos recordarnos de este texto leído anteriormente, para no olvidar que es El Eterno que nos da poder para hacer riquezas y así confirmar el Pacto jurado a los Patriarcas.

Lo que ayuda al hombre a ser guardado de la avaricia y NO olvidarse del Eterno, ES SU FIDELIDAD CON LA ENTREGA DE LOS DIEZMOS. La generosidad guarda el corazón de la avaricia.  En Malaji (Malaquías) 3:8 Versión Escrituras Unidad, leemos:  “¿Podrá el hombre robar a Elohim?  Sin embargo, ustedes me roban.  Pero dicen: ¿En qué te hemos robado? EN LOS DIEZMOS Y EN LAS OFRENDAS.

Otro remedio que El Eterno tiene para guardar al hombre del orgullo y la idolatría de las riquezas ES HACERLE PASAR POR EL DESIERTO. La experiencia del desierto es la mejor preparación para poder aceptar las bendiciones materiales SIN VOLVERSE AUTOSUFICIENTE Y ORGULLOSO, A TAL GRADO QUE SE OLVIDE DE SU BORÉ (SU CREADOR).

El propósito de introducirnos y mantenernos en el desierto es humillarnos para finalmente hacernos bien. A veces hay que pasar mucho tiempo en el desierto y algunos tendrán que pasar por muchos desiertos, porque YHVH sabe bien lo que cada uno necesita. Él nunca se equivoca.

Si estás en un terrible desierto con serpientes, escorpiones, sequía y sed, no te alejes DEL ETERNO. Búscale en tu angustia y confía en que Él es capaz de sacar agua de la roca para saciar tu sed y alimentarte de manera sobrenatural. Tal vez no vas a tener en abundancia, pero no vas a perecer en el desierto. TENDRÁS SUFICIENTE PARA SOBREVIVIR Y PARA APRENDER A DEPENDER DEL ETERNO.

Tu Padre celestial es muy sabio, conoce tu corazón y sabe que según las muchas bendiciones que Él te quiere dar, tendrás para ello que permanecer en el desierto un tiempo. Esto no lo hace PORQUE NO TE AMA, SINO PARA FORMAR TU CARÁCTER Y PARA ENTRENARTE PARA EL TIEMPO DE LA BENDICIÓN.

Así que, aprende a alabarle porque te está dando lo suficiente para no morir en una situación humanamente imposible.  En Tehilim (Salmos) 37:25, Versión Escrituras Unidad, leemos:   “Joven fui, y he envejecido, pero no he visto al Tzadik (justo) desamparado, ni a su simiente mendigando alimento.”  Levanta tu corazón, tus ojos y tus manos al CIELO Y APRENDE A DARLE LAS GRACIAS SIEMPRE POR LO QUE RECIBES, SEA POCO O MUCHO.

Cuando hayas aprendido la lección te espera mucha abundancia. Y si no recibieras  mucha abundancia en esta vida, ten por seguro que El Eterno es bueno para bendecirte en la vida venidera donde estarás en Ierushalaim con Yeshua HaMashiaj, El Hijo y Representante del Boré (El Creador), en La Tierra.  Yeshua HaMashiaj vendrá para gobernar desde Ierushalaim sobre toda La Tierra, como Señor de señores, Rey de reyes, y Kohen HaGadol (El Sumo Sacerdote), según El Orden de Melki Tzedek.

Sé dadivoso con el necesitado y recuerda que lo que tienes viene de Adonai Ha Yiré (El Señor Proveedor).   Él es el dueño del oro y la plata.  En Mishlei (Proverbios) 19:17 Versión Escrituras Unidad, leemos:   “El que se compadece de los pobres, es compañero de YHVH;  y su buena acción le será recompensada.”

“Amado, te deseo prosperidad en todas las cosas y que tengas salud, así como se enriquece tu alma.”  Igueret Yohanan Guímel (Tercera Carta de Yohanán) 1:2, Versión Hebraica del Código Real.