¡Asegúrate que el Fuego Celestial, la llama de La Ruaj HaKodesh (El Espíritu Santo, El Espíritu del Padre), permanezca encendido en tu vida!

Y habló YHVH a Moshé (Moisés), y le dijo:  Ordena a Aharón y a sus hijos y diles:  Esta es La Torah del holocausto:  el holocausto PERMANECERÁ ENCENDIDO sobre el altar toda la noche hasta la mañana; y el fuego del altar ha de mantenerse ardiendo en él.

Vaikrá (Levítico) 6:8-9, Versión Escrituras Unidad

Y el fuego del altar seguirá ardiendo y NO SE APAGARÁ.

Vaikrá (Levítico) 6:12ª, Versión Escrituras Unidad

Un fuego contínuo arderá sobre el altar SIN APAGARSE.

Vaikrá (Levítico) 6:13, Versión Escrituras Unidad

Leer Vaikrá (Levítico) 6:8-18

¿Cómo se puede mantener ardiendo esa Presencia de La Ruaj HaKodesh (del Espíritu del Padre) en nosotros?

La Torah repite varias veces la importancia de NO dejar que el fuego se apague sobre El Altar.  Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: COMBUSTIBLE, OXÍGENO y CALOR.  Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde.  EL FUEGO QUE ESTABA EN EL ALTAR DEL TABERNÁCULO HABÍA CAÍDO DESDE EL CIELO.  Los kohanim (sacerdotes) estaban encargados de mantener vivo ESE FUEGO constantemente.  El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos.  El oxígeno venía del aire ambiental.  Sólo hacía falta añadir la leña.

Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener EL FUEGO CELESTIAL encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior.  Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego.  ¿Cuál es esa leña?

LA LEÑA es el producto de la vida y la muerte de un árbol.  ESTÁ ESCRITO QUE LA TORAH ES UN ÁRBOL DE VIDA.  Leemos en Mishlei (Proverbios) 3:13 y 18, Versión Escrituras Unidad:  “Bendecido el hombre que encontró la Jokmah (Sabiduría), y el varón que ha adquirido Tebunah (Inteligencia)… Es Etz Jaim (Árbol de Vida) para los que se aferran a ella, y los que la retienen son bendecidos.”

TAMBIÉN YESHUA HAMASHIAJ SE COMPARA A SÍ MISMO CON UN ÁRBOL, como leemos en Hilel (Lucas) 23:31, Versión Escrituras Unidad:  “Pues si en el árbol verde hacen estas cosas, con el seco, ¿qué no harán?”

Así también leemos en Yohanán (Juan) 15:1, Versión Escrituras Unidad:  “Yo Soy la vid verdadera, y mi ABBA (Padre), es el labrador.”  ESTO NOS ENSEÑA QUE EL COMBUSTIBLE QUE ALIMENTA EL FUEGO EN NUESTRO CORAZÓN ES LA TORAH Y EL MESÍAS YAHSHUA.  La vida y la muerte del Mesías ha creado suficiente leña para que podamos arder para siempre delante del Eterno.  Cada mañana hay que poner más leña en tu corazón (leer La Escritura y ponerla por obra), para arder continuamente delante del Eterno.

LA LEÑA ES AÑADIDA EN LA ORACIÓN, LA ALABANZA Y EL ESTUDIO DE LAS ESCRITURAS que cada creyente debe hacer todos los días.  La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña.  Es una tarea diaria.

EL OXÍGENO ES PARTE DEL AIRE.  La palabra hebrea para viento es ruaj.  Ruaj también se traduce como “Espíritu”.  ESTO NOS ENSEÑA QUE EL OXÍGENO PARA EL FUEGO CELESTIAL ES EL ESPÍRITU DEL ETERNO.  Si falta El Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va apagando.

Querido Creyente en Yeshua, si experimentas QUE EL FUEGO DE TU VIDA ESPIRITUAL SE ESTÁ APAGANDO, necesitas tomar en serio este Mitzvot (Mandamiento) y orar cada día, leer y estudiar La Tanak (Torah, Profetas y Escritos), y El Código Real o Brit Hadasha, mal llamado Nuevo Testamento.

Que tampoco falte el calor en nuestra devoción al Eterno. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo “kavaná”.

El Eterno también desea encontrarse contigo en LA ALABANZA Y LA GRATITUD.  Por eso no se puede alabar al Eterno sólo poniendo un CD o sólo escuchando a otros cuando cantan y ejecutan instrumentos.  UNO MISMO TIENE QUE PRESENTAR SU OFRENDA DELANTE DEL ETERNO.  Él quiere que le cantes con tu propia voz, como está escrito en Shir Hashirim (Cantar de los Cantares) 2:14, Versión Escrituras Unidad:  “¡Oh paloma mía, que anidas en las hendiduras de la peña, en lo secreto de tu refugio, déjame ver tu rostro, y concédeme allí oír tu voz; porque tu voz es dulce y hermoso tu semblante.”  El Eterno te ama demasiado como para permitir que otros se presenten ante Él en tu lugar.

¡ASEGÚRATE QUE EL FUEGO CELESTIAL NO SE APAGUE EN TU VIDA!